Pintar y barnizar la madera exterior del chalet

Pintar y barnizar la madera exterior del chalet

Es la parte del chalet que primero canta y la última que se arregla. Un porche gris y una valla con la madera abierta envejecen la casa entera, y casi siempre están así por haber usado el producto equivocado, no por falta de mantenimiento.

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Lasur o barniz: por qué no es lo mismo

El barniz forma una película encima de la madera. Mientras esa película está entera protege muy bien, pero cuando el sol la agrieta el agua entra por debajo y ya no puede salir: la madera se pudre por dentro con el barniz aparentemente sano, y para recuperarla hay que lijarlo todo hasta el fondo. Por eso en exterior el barniz clásico da tantos disgustos, sobre todo en las caras que reciben sol directo buena parte del día.

El lasur trabaja al revés: penetra en la fibra en vez de sellarla, deja que la madera respire y se desgasta poco a poco, sin saltar en placas. Cuando toca renovarlo basta con limpiar y dar otra mano, sin decapar. Es más trabajo cada pocos años y muchísimo menos trabajo a los diez. En un porche o una valla que están a la intemperie es casi siempre la opción correcta, y en una contraventana protegida por el alero se puede discutir.

Pintar y barnizar la madera exterior del chalet
  • Lijado y apertura del poro donde la madera esté cerrada o barnizada
  • Retirada de barniz saltado y tratamiento de las zonas grises
  • Protector de fondo insecticida y fungicida en madera desnuda
  • Dos o tres manos de lasur según la exposición
  • Esmalte sobre metal en verjas, rejas y barandillas, con imprimación antioxidante
  • Herrajes, bisagras y tornillería protegidos o desmontados

Cuándo toca darle un repaso a la madera

Señales de que la madera te está pidiendo trabajo:

  • El porche ha perdido el tono y tira a gris plata
  • El barniz salta en escamas y debajo la madera está oscura
  • Las contraventanas cuestan de cerrar porque la madera ha trabajado
  • La valla tiene la fibra abierta y se astilla al pasar la mano
  • La verja o la barandilla tienen puntos de óxido saltando la pintura
  • La parte baja de un poste está más oscura que el resto

Cómo tratamos la madera de exterior

Con madera, la mitad del trabajo está antes de abrir el bote: si el poro no queda abierto, no agarra nada de lo que venga después.

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Mirar qué lleva puesto

Antes de nada hay que saber si lo que hay es barniz, lasur o pintura, porque el trabajo cambia entero. Una gota de agua sobre la madera lo dice: si perla, hay película; si se absorbe, la madera está desnuda y hay que tratarla antes de nada.

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Abrir el poro

Se lija en el sentido de la fibra hasta que la madera vuelve a absorber. En las zonas grises hay que llegar a madera sana, porque ese gris es fibra degradada y ningún producto agarra encima de él. Es la parte más lenta y la que decide el resultado.

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Tratar el fondo

En madera desnuda va primero un protector insecticida y fungicida, que es lo que evita que el problema vuelva por dentro. Sin ese paso el acabado aguanta igual de bien el primer año y la mitad el tercero.

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Dar las manos que pida la cara

La orientación manda: una cara sur pide una mano más que una protegida, y las testas, que son los cortes a contrafibra, piden dos, porque es por donde la madera bebe. Saltarse las testas es el error más habitual.

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Resolver el metal aparte

Verjas, rejas y barandillas llevan otro proceso: cepillado del óxido, imprimación antioxidante y esmalte. Comparten sitio con la madera pero no comparten producto ni tiempos, y conviene no mezclarlos en la misma jornada.

Por qué una valla cuesta más de lo que parece

  • Qué hay puesto ahora. Madera desnuda o con lasur gastado se prepara rápido. Madera con barniz viejo saltado hay que decaparla o lijarla a fondo, y ese solo paso puede duplicar las horas del trabajo entero.
  • Los metros reales, no los aparentes. Una valla de listones tiene el doble de superficie de lo que parece desde lejos, porque hay que dar por las dos caras y por los cantos. Lo mismo con una pérgola o una celosía.
  • La exposición de cada cara. Lo que está a la intemperie pide más manos y más mantenimiento que lo que vive bajo el alero. En un mismo chalet conviven las dos situaciones y no tiene sentido tratarlas igual.
  • Si hay que desmontar. Unas contraventanas se pueden tratar colgadas o descolgadas. Descolgadas quedan mejor porque se llega a los cantos y a las testas, pero son horas de desmontar y volver a montar.
  • El estado del metal. Un óxido superficial se cepilla. Un óxido que ya ha comido sección obliga a decidir si se trata o se sustituye la pieza, y eso conviene verlo antes de dar precio.

Porches, vallas y verjas en la comarca de Pamplona

Hay pueblos de la comarca donde casi toda casa tiene porche y otros donde lo que abunda es el vallado. Mira el tuyo.

Preguntas habituales sobre el porche y la valla

Casi siempre se recupera. Ese gris plata es la capa superficial de fibra degradada por el sol, y suele tener menos de un milímetro: lijando se llega a madera sana y el color vuelve. Solo hay que sustituir cuando la madera está blanda al clavar algo punzante o cuando la pudrición ha entrado en la pieza, que es lo que pasa en los postes por la parte que toca el suelo. Se comprueba pieza a pieza y se te dice cuáles valen y cuáles no.

En las caras expuestas, cada tres o cuatro años; en lo que está bajo el alero o a la sombra, se va a seis o siete. La ventaja es que la renovación es sencilla: se limpia, se lija muy suave para quitar el brillo y se da una mano. No hay que decapar nada mientras no se deje pasar tanto tiempo que la madera llegue a abrirse. Ese es justo el motivo por el que preferimos lasur a barniz en exterior.

No, y es el error más común. El lasur necesita penetrar y el barniz es precisamente una barrera que lo impide: quedaría por encima, sin agarre, y saltaría en la primera temporada. Para pasar de barniz a lasur hay que retirar el barniz por completo. Es la parte más pesada del trabajo y por eso conviene decidir bien el producto la primera vez.

Sí, y suele ir en la misma visita que el porche porque comparte producto y problema. Con las vallas hay dos avisos: la parte que toca el suelo o queda enterrada es donde empieza siempre la pudrición y necesita más protección, y la cara que da a la calle envejece más rápido que la interior. Si hay setos o plantas pegados, se protegen y se apartan lo justo para poder trabajar.

Las hacemos con el mismo desplazamiento, pero es otro trabajo: se cepilla el óxido hasta metal firme, se da imprimación antioxidante y luego esmalte. Lo importante ahí es no pintar encima del óxido, que es lo que hace que a los seis meses vuelvan a salir los puntos naranjas por debajo de la pintura nueva. Si alguna pieza ha perdido sección te lo decimos, porque pintarla solo retrasa el problema.

Sí, sin problema. De hecho mucha gente empieza por ahí porque es lo que más se ve y lo que menos cuesta. Si más adelante toca la fachada, tener la madera ya resuelta ahorra parte de la protección y del montaje, así que se aprovecha.

¿Tienes porche, valla o contraventanas pidiendo un repaso?

Dinos qué tienes y cómo está, y te decimos si toca lasur, esmalte o solo una limpieza. Presupuesto sin compromiso.

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