Pintar la fachada de un chalet en Pamplona y comarca

Pintar la fachada de un chalet en Pamplona y comarca

Dos fachadas del mismo tamaño pueden costar el doble la una que la otra, y no depende de los metros: depende de lo que haya debajo de la pintura. Por eso lo primero que miramos es el enfoscado, y no la fachada entera.

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Lo que decide el trabajo no son los metros

El enfoscado es la capa de mortero que cubre el ladrillo y sobre la que va la pintura. Cuando envejece pasa una de tres cosas: se fisura, se abomba (suena a hueco al golpearlo con los nudillos) o se desconcha por zonas, casi siempre en la cara norte y en el zócalo. Ninguna de las tres se arregla pintando encima, porque la pintura no pega el mortero a la pared: lo único que hace es tapar el aviso durante un par de temporadas.

De ahí salen los dos caminos, y son el mismo trabajo con precios muy distintos. Sanear y pintar: se pica solo lo que está suelto, se reparan fisuras, se da un puente de unión y se pinta. Menos días, menos dinero, sin escombro. O picar del todo: se retira el mortero hasta el ladrillo, se vuelve a revestir y luego se pinta. Eso ya es obra, con andamio muchos más días y contenedor. Elegir mal el primero sale carísimo, porque en dos inviernos vuelves a empezar.

Pintar la fachada de un chalet en Pamplona y comarca
  • Comprobación del enfoscado zona a zona, golpeando para localizar lo hueco
  • Reparación de fisuras y sellado de juntas de carpintería
  • Puente de unión donde el soporte lo pide
  • Dos manos de pintura de exterior adecuada al soporte
  • Zócalo, aleros y bajo-cornisa, que es por donde entra el agua
  • Protección de carpintería, suelo, jardín y mobiliario exterior

Señales de que a tu fachada le toca

Nos suelen llamar cuando aparece alguna de estas:

  • Manchas verdes o negras en la cara que no le da el sol
  • La pintura se levanta en escamas y debajo asoma el mortero
  • Fisuras finas que van de ventana a ventana
  • El zócalo está comido y se deshace al tocarlo
  • Suena a hueco al golpear alguna zona de la pared
  • Hace más de diez años que no se toca y ya se nota desde la calle

Cómo pintamos la fachada de un unifamiliar

Aquí el orden no lo marcan los metros: lo marca cómo suene la pared al golpearla. Eso decide si se sanea o si hay que picar entero.

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Revisamos la fachada entera

Se recorre la pared cara por cara viendo cómo está la pintura actual y si hay zonas que hayan perdido agarre. De ahí sale el alcance real del trabajo, y por tanto el presupuesto: se hace delante de ti y no cuesta nada.

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Reparamos lo que lo necesite

Se sanean las zonas afectadas, se rellenan las fisuras y se sellan las juntas de ventanas y puertas, que es por donde entra el agua que luego levanta la pintura. Es la parte que decide si el trabajo dura.

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Imprimación según la pared

Una pared nueva y una muy absorbente no piden lo mismo. Se elige el fijador en función de cómo chupe, y eso se comprueba mojando una zona antes en vez de darlo por supuesto.

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Dos manos, respetando el secado

La segunda no va hasta que la primera está seca de verdad, no seca al tacto. Con calor fuerte se trabaja a primera y última hora, porque a pleno sol la pintura seca antes de poder extenderla.

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Remate de aleros y zócalo

Aleros, cornisa y zócalo son los tres puntos por donde una fachada empieza a fallar y los tres que más se saltan. Se rematan aparte y con más carga de pintura.

Qué cuesta pintar la fachada de un chalet

  • Cómo esté la pared bajo la pintura. Es lo que más manda, por encima de los metros. Pintar sobre una pared sana y tener que reparar zonas que han perdido agarre son trabajos distintos, y la diferencia se ve en la visita, no desde la acera.
  • La altura y el acceso. Una planta se hace desde escalera o plataforma. Dos plantas piden andamio, y el andamio se cobra por lo que está montado, no por lo que se pinta. Un chalet con el jardín en cuesta o con setos pegados a la pared complica el montaje.
  • Cuántas caras hay que pintar. Un adosado tiene dos caras a la vista y las medianeras son del vecino. Un exento tiene cuatro, cada una con su orientación y su desgaste: la norte suele pedir más trabajo que las otras tres juntas.
  • El tipo de pintura. Una plástica de exterior corriente y una siloxánica no cuestan lo mismo ni duran lo mismo. En fachadas que cogen humedad o que están muy expuestas compensa la segunda, y en una fachada resguardada sería tirar el dinero.
  • Lo que hay alrededor. Proteger un porche, una barandilla, un seto o una piscina lleva su tiempo, y en un chalet siempre hay algo pegado a la pared. Se cuenta en el presupuesto en vez de aparecer luego como extra.

Fachadas de chalet en Pamplona y la Cuenca

Una casa suelta en llano y un adosado protegido por la hilera no envejecen igual. Elige tu municipio y verás por qué.

Lo que más nos preguntáis sobre la fachada

Golpeando la pared. Donde el mortero sigue agarrado suena macizo; donde se ha despegado suena hueco, aunque por fuera esté liso y sin una grieta. Si lo hueco son zonas sueltas, se pican esas y se repara. Si al recorrer la fachada suena hueco por todas partes, pintar encima es tirar el dinero: la pintura aguantará, pero el mortero que hay debajo se seguirá cayendo y se la llevará por delante. Es una comprobación de diez minutos y la hacemos contigo delante para que veas de dónde sale el presupuesto.

Sí, y de hecho es lo que solemos hacer cuando la fachada está en ese punto intermedio en el que caben las dos opciones. Verlas juntas es lo que permite decidir con criterio: una es más barata ahora y la otra sale más a cuenta si piensas quedarte en la casa, y esa decisión es tuya, no nuestra. Lo que no hacemos es dar solo el precio bajo y avisar del otro cuando ya está el andamio montado.

En la Cuenca de Pamplona, con el soporte sano y una pintura de exterior en condiciones, lo normal son entre ocho y doce años antes de que pida un repaso. La orientación cambia bastante ese número: la cara sur pierde color antes y la norte coge humedad y verdín antes, así que muchas veces la norte pide una mano intermedia mientras el resto aguanta. No prometemos un plazo cerrado porque depende del soporte y de lo expuesta que esté.

Se puede en días buenos, pero hay dos límites que no dependen de las ganas: por debajo de cinco grados la pintura no cura bien, y con la pared húmeda no agarra. En Pamplona eso deja el invierno bastante justo y con muchos parones. Lo razonable es primavera y otoño, y el verano a primera y última hora, porque a pleno sol la pintura seca antes de poder extenderla. Preferimos decirlo antes que cerrar una fecha que luego no se cumple.

Depende de la altura y de lo que haya que hacer. Para una planta, o para dar una mano en un adosado bajo, una plataforma elevadora suele salir mejor porque se monta y se quita en el día. En dos plantas, o cuando hay que picar y reparar, el andamio compensa: permite trabajar con las dos manos y volver sobre la misma zona los días que haga falta. Lo valoramos en la visita, porque es una parte importante del precio.

Puede pasar, sobre todo con humedades que venían de una junta mal sellada o de un canalón. Cuando aparece, paramos y te lo enseñamos antes de seguir, con lo que supone en tiempo y en dinero. No cambiamos el alcance del trabajo por nuestra cuenta y luego lo metemos en la factura.

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