
Pintar la fachada
Con el soporte sano el trabajo es limpiar, sanear puntos concretos y dar dos manos. Es el escenario más barato de todos.
Pintura de fachada en unifamiliares
Sarriguren es de lo más nuevo de la comarca, así que aquí casi nunca hay que reparar nada: es simplemente que a las casas entregadas a mediados de los dos mil ya les toca su primera mano de pintura.
Construcción reciente con el soporte sano: sin nada que picar, lo que primero pide atención es la madera del porche.

Con el soporte sano el trabajo es limpiar, sanear puntos concretos y dar dos manos. Es el escenario más barato de todos.
Pintura de fachada en unifamiliares
Si la humedad viene de fuera, pintar por dentro solo la esconde. Primero se corta la entrada de agua y luego se sella la mancha.
Pintar el interior
La madera a la intemperie va por otro calendario que la pared: tres o cuatro años frente a ocho o diez. Conviene mirarlas por separado.
Barnizar la madera de exterior
Descolgar las puertas y lacarlas tumbadas evita los goterones en los cantos, que es el defecto típico del lacado colgado.
Lacado de carpintería en blanco
Casi ninguna esquina de una casa con años está recta. La primera tira se marca con plomada, nunca siguiendo la esquina.
Empapelar una pared
La zona que no conviene dejar a medias es la escalera: se ve desde las dos plantas y el salto de textura canta.
Quitar gotelé en unifamiliaresEn construcción reciente el soporte suele estar sano, y eso simplifica mucho: no hay que picar, casi no hay que reparar y el trabajo se limita a limpiar, sanear puntos concretos y dar dos manos. Es el escenario más barato de todos los que nos encontramos. Lo que sí aparece con frecuencia es suciedad y verdín en las caras que no ven el sol, sobre todo en las traseras que dan a zonas ajardinadas o a pasos peatonales estrechos, donde la pared no llega a secar del todo.
Por dentro pasa algo parecido: son casas que se entregaron con el blanco de obra y que a los quince o veinte años piden un cambio, sobre todo en los pasillos y en las habitaciones que más se usan. Y como muchas de estas viviendas tienen porche o pérgola de madera, se puede aprovechar la misma visita para darles un repaso, que sale mejor que pedirlo por separado.
Población: ~11.000 hab.
Distancia desde Pamplona: 5 km
Para cualquier trabajo en un chalet de Sarriguren vamos a ver la casa, golpeamos la fachada para saber cómo está el mortero y de ahí sale un presupuesto que se sostiene.
Suele ser el momento, sí, aunque depende más de cómo esté que de la edad. La señal fiable no es el aspecto general sino los detalles: si el color ha perdido intensidad de forma desigual entre caras, si aparece verdín en la norte o si el zócalo empieza a manchar. Con el soporte sano, que es lo habitual en Sarriguren, este primer repintado es un trabajo sencillo y bastante más barato que esperar cinco años más a que haya que reparar.
Limpiarlo es imprescindible pero no suficiente, porque el verdín vuelve si la causa sigue. Aparece donde la pared no llega a secar: caras norte, zonas con vegetación pegada o pasos estrechos con poca ventilación. Lo que hacemos es limpiar y aplicar un tratamiento específico antes de pintar, y si hay algún seto o arbusto muy pegado, recomendamos separarlo. Sin eso, en dos años está igual.
Casi siempre se recupera. El gris que coge la madera al perder el tratamiento es una capa muy fina de fibra degradada; lijando se llega a madera sana y el color vuelve. Solo hay que sustituir piezas cuando la madera está blanda al pincharla o cuando la pudrición ha entrado en el poste, que es lo que pasa en la parte que toca el suelo. Se comprueba pieza a pieza antes de dar precio.
Sí, son trabajos independientes y mucha gente empieza por ahí. Lo que sí decimos es que si en algún momento vas a pintar también por dentro, hacerlo en la misma temporada sale mejor: se comparte desplazamiento y parte de la protección, y evita tener obra en casa dos veces.
Dinos el año aproximado en que se entregó la casa: en Sarriguren eso te sitúa casi exacto en si toca la primera mano o no.